Colonia Barcino ha sido y es una de las ciudades romanas más estudiadas y mejor conocidas de la Península gracias a los constantes trabajos de una serie muy amplia de investigadores que han ido abordando todos sus aspectos.
Colonia Barcino ha sido y es una de las ciudades romanas más estudiadas y mejor conocidas de la Península gracias a los constantes trabajos de una serie muy amplia de investigadores que han ido abordando todos sus aspectos.
Entre el V y el III Milenio a.C., Europa Occidental fue el escenario de una fuerte producción y circulación de objetos (cuentas de collar, brazaletes, hachas…) fabricados en piedras de un intenso color verde, como la variscita o la jadeíta. Desde sus fuentes de origen –situadas en diversos puntos de la Península Ibérica (Barcelona, Huelva, Zamora…) y Europa (Alpes Italianos)– estos objetos viajaron por tierra y mar a lo largo de centenares e incluso miles de kilómetros. En esta conferencia, exploraremos los contextos de fabricación de estas piezas y cómo se expandieron hasta alcanzar a grupos humanos de distintos lugares de la Península Ibérica y Europa. Asimismo, abordaremos las posibles razones por las que estos objetos en piedra verde fueron tan apreciados por las comunidades Neolíticas de nuestro continente.
Las cabezas estudiadas pertenecen a un depósito votivo de tipo etrusco – lacia1 – campano. La ofrenda votiva y su significado.
Desde finales del siglo XIX se han dado a conocer un centenar y medio de estelas de guerrero y se han publicado numerosos estudios sobre las mismas. Pero aún quedan múltiples incógnitas por resolver. En esta conferencia se presentan resultados de investigaciones recientes, desarrolladas en colaboración con diversos equipos, en las que se han aplicado nuevas aproximaciones y tecnologías de vanguardia para el estudio de estelas de guerrero, y de sus lugares de hallazgo, de diferentes zonas del Occidente peninsular. Los nuevos datos contribuyen a despejar algunas cuestiones relativas al significado y funcionalidad de las estelas, a la vez que revelan interesantes aspectos de sus biografías.
La circulación de cobre en el Mediterráneo occidental entre el 1500 y 500 a.C. refleja una gran complejidad debido a las diferentes interacciones que se producen en este periodo en una zona que actúa como punto de contacto entre el mundo Atlántico y el Mediterráneo oriental. Las poblaciones locales de Cerdeña y la Península Ibérica se ven influidas por los intereses comerciales de la expansión colonial fenicia, entre los cuales el metal es parte fundamental. Sin embargo, estos intereses comerciales locales tienen mayor dimensión social que económica, lo que permite entender que productos como el cobre, que ellos mismos producen, forme parte del intercambio. La presencia en Cerdeña de otros tipos de metal no local, ni chipriota y cuyo origen hay que buscar en otras áreas, conecta con el debate sobre las relaciones entre Cerdeña y la Península Ibérica.
El Sureste de la Península Ibérica es la región de referencia en Europa Occidental para conocer las primeras sociedades campesinas y que empiezan a usar el metal. Esta visibilidad internacional del sureste se debe a la intensa actividad arqueológica de los hermanos Siret a finales del siglo XIX que lograron incorporar sus resultados en la Prehistoria que se estaba construyendo en esos momentos. La espectacularidad y novedad de hallazgos, como el de los Millares, han sido desde entonces un permanente foco de atención para todos los interesados por nuestro pasado.
La colección Siret, depositada en el Museo Arqueologico Nacional, sigue siendo un continuo “iman” de atracción para los prehistoriadores a pesar del paso de los años, pues permite investigaciones punteras con nuevas perspectivas, como las que se presentan en esta Jornada. Se van a tratar distintos aspectos de las sociedades neolíticas y calcolíticas, como sus prácticas agrícolas y ganaderas, la sedentarización y el almacenaje que define los nuevos asentamientos, sus artesanías: cerámica, metal… Todos estos aspectos están imbuidos de simbolismo, pero su manifestación más clara la encontramos en los denominados ídolos y en el mundo funerario.
Un vaso recientemente adquirido por el Estado para el Museo Arqueológico Nacional, un ánfora apulia de figuras rojas del Pintor de Baltimore, fechada entre 330 y 320 a. C., nos permite realizar, a través de la lectura de sus imágenes, un recorrido por los paisajes infernales y paradisíacos del imaginario suritálico. El programa iconográfico e ideológico de este vaso, decorado con una escena de naiskos, una escena con personajes junto a una estela funeraria y una escena con la visita de Orfeo a los Infiernos, incide en un mensaje claramente salvífico, ofreciendo la promesa para los difuntos de una nueva existencia, edénica e inmortal, más allá de la muerte.
La identificación de este retrato unas veces con el emperador Tito otras con Domiciano, a quién finalmente se ha atribuido, reviste una importancia histórica superior a la meramente iconográfica.
El jabalí del sello del Museo Arqueológico Nacional muestra la originalidad de este dispositivo de contramarca en el anverso de la emisión de Clunia. El animal no está erguido ni en movimiento, sino tumbado con las patas bajo el cuerpo. La postura tumbada no parece guardar relación alguna con las representaciones del entorno legionario que se encuentran en sellos, emblemas, estandartes, etc. Este dispositivo de contramarca inédito, acuñado únicamente en el anverso, está asociado a una imagen en el reverso de la moneda que muestra el cráneo del animal. La imagen siempre se ha descrito como una «cabeza de jabalí», aunque su forma y detalles representan el cráneo sin piel del animal. No se ha dado ninguna explicación plausible. Lo que sí es cierto es la relación entre los dos tipos, siempre emparejados, el primero en el anverso, el segundo en el reverso. Las dos contramarcas fueron acuñadas en Clunia en la primavera del año 68 d.C., en el contexto de los acontecimientos que culminaron con la aclamación de Galba. Representan toda la serie de ritos propiciatorios, desde el sacrificio animal inicial, con la víctima representada boca abajo, hasta el banquete ritual que cierra las ceremonias, donde el cráneo desollado es trofeo y botín. La aplicación de las contramarcas exclusivamente al tema de Clunia demuestra que los acontecimientos de la primavera del 68 d.C. implicaron directamente no sólo al entorno legionario, responsable de la aclamación de Galba, sino también a toda la comunidad de ciudadanos llamados a participar activamente en el proceso político.
El objeto de nuestro estudio se centrará sólo en el inicio y en el desarrollo de los escritos de viajes. Esta forma de describir los hechos, los lugares y las costumbres que uno vive a lo largo de un viaje constituye el punto de partida de la historia, de la geografía. de la etnología y de la cartografía antiguas.