Vídeo de la exposición permanente del Museo Arqueológico Nacional. Área Mundo medieval: Reinos cristianos.
Vídeo de la exposición permanente del Museo Arqueológico Nacional. Área Mundo medieval: Reinos cristianos.
El Simposio Internacional titulado «Keimelia/Leipsana. Reliquias y memoria entre la Antigüedad y el Mundo Moderno» pretende mostrar a público general, investigadores y jóvenes estudiantes de Humanidades cómo los estudios transversales sobre la pervivencia de usos culturales y mentalidades del Mediterráneo antiguo en la temprana Edad Moderna pueden alumbrar un fértil ámbito de colaboración multidisciplinar en torno a la (re)apropiación y circulación global de los «spolia» corporales y objetuales.
El edificio basilical de Marialba es conocido desde las excavaciones realizadas por los investigadores del Instituto Arqueológico Alemán en Madrid Helmunt Schlunk y Theodor Hauschild en 1968-1970, quienes lo calificaron como una de las primeras basílicas martiriales de Hispania. Sin embargo se desconocen aún muchos pormenores del conjunto. Las nuevas investigaciones arqueológicas pretenden conocer su origen, extensión y función en cada una de las fases constructivas que abarcan desde el siglo IV al XIV, pasando por distintos usos del espacio, desde el aula inicial, sucesivamente reconvertida en mausoleo, iglesia bautismal y área funeraria.
El Tolmo de Minateda es un cerro que se alza en un estratégico cruce de caminos entre la Meseta meridional y la costa mediterránea. Estuvo habitado desde la Edad del Bronce. En 1988 se inició un proyecto sistemático impulsado por la Universidad de Alicante y el Museo de Albacete. El proyecto, dirigido por Lorenzo Abad, Sonia Gutiérrez, Blanca Gamo y Pablo Cánovas, afecta a varios yacimientos superpuestos y, en consecuencia, a problemas históricos muy diferentes en su propia secuencia diacrónica, que son tratados por diversos equipos. De entre todas las líneas desarrolladas, interesa destacar, la significación de El Tolmo de Minateda para la investigación de la Alta Edad Media. La peculiar diacronía del asentamiento, prácticamente deshabitado antes del siglo VII y abandonado en su condición urbana después del IX, lo convierten en un laboratorio espectacular para analizar las fases altomedievales que habitualmente se diluyen en otros centros urbanos de origen romano o islámico. El Tolmo muestra un espacio urbano de época visigoda en vías de islamización, pero que aún no refleja el triunfo de la sociedad islámica. Se abren, por tanto, nuevas perspectivas de investigación que requieren replantear el problema de la reviviscencia de ciertas ciudades en época visigoda en un marco de supuesta crisis de la vida urbana; la materialidad de sus equipamientos urbanos y el nivel de su edilicia; la transformación de las estructuras domésticas y la influencia de la islamización en esta evolución; la definición del urbanismo islámico precalifal; la pervivencia de tradiciones indígenas en la cultura y los indicadores materiales del cambio social y cultural, etc.
Presentación de los resultados obtenidos tras más de 30 campañas de intervenciones arqueológicas en este importante yacimiento medieval de La Meseta. En la orilla sur del Guadiana, con antecedentes prerromanos, su importancia en la Historia nace en el siglo IX, en época andalusí, cuando se convirtió en el principal núcleo habitado en el camino entre Córdoba y Toledo. A mediados del siglo XII, en que por primera vez pasa a manos cristianas, fue el lugar donde se fundó la primera orden militar hispana, adoptando su topónimo como nombre. Su importante papel estratégico durará y crecerá durante los diecisiete años en los que con los almohades pasó de nuevo a manos islámicas, constituyéndose así en la vanguardia de su poder en al-Andalus. Después de 1212, tras pasar definitivamente a formar parte del reino de Castilla, poco a poco su protagonismo en la región se vio reemplazado por otras localidades, abandonándose definitivamente a principios del siglo XV.
A partir de la primera expedición para la liberación de Tierra Santa, que fue convocada en Clermont (1085) y finalizó en Jerusalén (1099), se construyó el arquetipo de la cruzada por excelencia. El modelo fue perfeccionado y apuntalado por los canonistas posteriores, que se encargaron de definir la institución como un tipo de guerra muy concreta: una «guerra santa» por su orientación a la defensa de la Iglesia y de la cristiandad, que sólo podía ser proclamada por el Papa, cuyos participantes se reconocían a sí mismos como cruzados/crucesignati a través de determinados elementos simbólicos o a partir de la emisión de un voto, y que se asociaba a una serie de privilegios espirituales y temporales, que únicamente podía garantizar el pontífice como forma de remunerar un servicio. Sobre la base de estos elementos, la percepción que se desprende del fenómeno es que responde a una pluralidad de manifestaciones prácticas que pueden ser percibidas a lo largo del tiempo y del espacio en diferentes escenarios.
Ciclo de conferencias «El poder del pasado.150 años de Arqueología en España»
Con motivo del 40 aniversario de la restauración del monasterio premostratense de Aguilar de Campoo (Palencia), la Fundación Santa María la Real imparte una conferencia sobre el pasado, presente y futuro de este excepcional testimonio de nuestro patrimonio cultural. Durante la conferencia, a cargo del director de la institución, Juan Carlos Prieto y del director del Centro de Estudios del Románico, Jaime Nuño, se explicará a los asistentes la evolución que ha experimentado el Monasterio a lo largos de estas cuatro décadas y las acciones culturales que actualmente se organizan para generar desarrollo en el territorio.
Las Iglesias encastilladas presentan una tipología muy singular, podemos distinguir dos grandes grupos, aquellas que surgieron cómo iglesias y posteriormente fueron fortificadas, o, el caso opuesto, torres o castillos en los que se adosaron iglesias. Reconocer la secuencia constructiva en las iglesias encastilladas es imprescindible para conocer la realidad de las mismas. En el caso que nos ocupa, la escasez documental, así como los avatares en su estructura, relacionados con los diferentes usos del Castillo y los gustos del momento, complican notoriamente la tarea para afrontar conclusiones precisas, si bien, hoy por hoy se puede arrojar cierta claridad en torno a la historiografía que rodea a la Iglesia de San Miguel Arcángel y por ende al Castillo de Turégano.