La preocupación por encontrar medios que hagan evidente aquello que no lo es, puede considerarse como una de las constantes históricas del pensamiento humano. Persiguiendo esta aspiración, el hombre se ha esforzado siempre por alcanzar lo no perceptible mediante lo que es manifiesto y, de este modo, ha llegado a elaborar complejos sistemas de signos que tienen como fin primordial la comunicación de ideas y sentimientos.

