Con el abandono de las ciudades en época tardorromana, la villa rural se convirtió en un centro autosuficiente de producción y consumo gracias a muy variadas actividades económicas. Su dueño, el dominus, ejercía el poder económico, social, militar y religioso sobre la población que vivía en ella y plasmaba su ideología y su actividad intelectual en los motivos decorativos de las diversas estancias, como se aprecia en este mosaico, que seguramente perteneció a un dominus relacionado con las artes.

